¿Hasta qué punto la disciplina justifica la pérdida de la libertad y la
identidad personal? Esta pregunta surge al conocer las vivencias de los
personajes de la novela La ciudad y los perros, escrita por Mario Vargas Llosa,
nació en Arequipa el 28 de marzo de 1936 y falleció el 13 de abril de 2025 en
Lima, a los 89 años. Este escritor no solo ha producido textos narrativos, sino
también ensayos, obras de teatro y memorias. Fue merecedor de diversos premios,
entre ellos el Premio Nobel de Literatura en 2010, otorgado por “su cartografía
de las estructuras de poder y sus imágenes penetrantes de la resistencia, la
rebelión y la derrota del individuo”. La narración, motivo de esta crítica fue
publicada en octubre de 1963. Trata sobre la vida de cadetes jóvenes en el
Colegio Militar Leoncio Prado de Lima, inmersos en una disciplina militar brutal,
enfrentados a prejuicios sociales y raciales, y sometidos a una jerarquía
violenta. Muchos críticos la consideran una crítica feroz a una sociedad
autoritaria que suprime la libertad y la sensibilidad humana. La obra es vista
como un reflejo del autoritarismo, la deshumanización y opresión de la libertad
que pueden surgir en instituciones rígidas, donde se anula la individualidad en
nombre de la disciplina.
“Cava no reconoció la voz […]
Confusamente, deseó perder la voluntad y la imaginación y ejecutar el plan como
una máquina ciega” (Vargas LLosa, 2003, p. 8). Se observa cómo el Colegio
Militar suprime la autonomía de los cadetes cuando Cava desea actuar “como una
máquina”, mostrando la pérdida de voluntad que exige el sistema. Esta lógica
revela que la disciplina allí no forma personas, sino que las deshumaniza
convirtiéndolas en sujetos sometidos; estos episodios evidencian que el orden
del Leoncio Prado se sostiene principalmente en la presión psicológica y en la
intimidación, mecanismos que mantienen la obediencia y refuerzan el carácter
autoritario del colegio. “Es evidente que al denominar “perros” a los cadetes
el autor niega su humanidad y quiere resaltar su aspecto bestial, instintivo y
su vida triste, solitaria, plagada de abusos y maltrato” (Montero, 2024, p.15).
Los adjetivos calificativos usados para referirse a los cadetes evidencian
su deshumanización y la degradación emocional que sufren dentro del colegio
militar , esto simboliza una vida marcada por abusos, soledad y falta de
afecto, revelando que el Leoncio Prado no forma personas íntegras, sino
individuos quebrados y privados de dignidad. Esta situación muestra la crudeza del
sistema militar y la deshumanización que sufren los cadetes en un entorno donde
el maltrato se normaliza, el término empleado denuncia que el colegio militar
no forma personas, sino que las somete y quiebra su dignidad, reduciéndolas a
la supervivencia. Es así, que el Premio Nobel a través de su narrativa
evidencia como la degradación deshumaniza, afecta la formación de ciudadanos
íntegros, mostrando el impacto negativo de un modelo que anula la humanidad en
lugar de desarrollarla.
“El esclavo estaba solo […] Diez rostros indiferentes lo contemplaban
como a un insecto; le impedían ver el techo.” (Vargas, 2003, p. 20). Se revela
que el autoritarismo que domina el colegio militar no solo
proviene de los superiores, sino que permea a los propios cadetes, quienes
reproducen la misma lógica de dominio y sometimiento. Esto simboliza el
autoritarismo no solo controla sus acciones, sino también su percepción del
entorno y su capacidad de imaginar libertad. La escena muestra cómo el Leoncio
Prado opera como un microcosmos autoritario donde el poder se ejerce desde
arriba, pero también se reproduce entre los mismos estudiantes, anulando la
dignidad y el espacio vital de los más vulnerables. Mata (2022) señala que “la
sobrevivencia solo se puede lograr si se tiene poder sobre los demás” y que la
institución impone no ser ni parecer sumiso” (p.126). Se muestra que el colegio
militar funciona como un espacio autoritario, donde la supervivencia depende de
dominar a otros y evitar mostrar debilidad; la libertad individual está
subordinada a la lógica del poder y la obediencia forzada. Esto evidencia que
la institución no busca formar ciudadanos libres o críticos, sino sujetos
condicionados a reproducir jerarquías y ejercer control sobre sus pares,
normalizando la opresión; la cita nos permite comprender cómo los sistemas
autoritarios transforman a las personas en actores de dominación y miedo,
anulando la solidaridad y la autonomía, y perpetuando la violencia dentro de la
institución. El autoritarismo reflejado por Vargas Llosa evidencia cómo las
instituciones que priorizan la obediencia absoluta, la violencia sobre la
libertad y la dignidad individual contribuyen a formar ciudadanos sumisos,
temerosos y poco críticos, repercutiendo negativamente en la construcción de
una sociedad democrática y justa.
Sentí que me crecía el
estómago, algo bien doloroso. El serrano, amarillo, marcaba el paso […]
(Vargas, 2003, p. 83). Se refleja cómo la institución
militar limita la libertad física y psicológica de los cadetes, evidenciando el
sufrimiento corporal y emocional que provoca la presión constante del entorno
militar, esto confirma el control absoluto sobre los movimientos y decisiones
del individuo, indicando que incluso los gestos más simples están vigilados y
regulados. El fragmento muestra cómo la libertad personal queda anulada, y los
cadetes deben adaptarse a un sistema que impone obediencia, generando opresión
y pérdida de autonomía. “Los adolescentes han pasado de un grado de inocencia
un tanto soñadora, a otro de aceptación más sabia y cínica de la jerarquía, la
autoridad, y la masculinidad, todo esto matizado por una violencia física y psicológica”
(Mendoza ,1996, p.74). Esto señala que los cadetes pasan por un tránsito
forzado, casi sin elección un modelo rígido impuesto por la institución ,
evidenciando que el aprendizaje y la sabiduría adquirida no es libre ni
voluntario, sino que surge de un contexto dominado por la violencia, que obliga
a los jóvenes a aceptar normas y roles que no han elegido; la violencia institucional transforma
prematuramente a los adolescentes, obligándolos a renunciar a su libertad y
espontaneidad para adaptarse a un orden autoritario, que conlleva a la
formación de individuos fracturados, sometidos y condicionados por el miedo,
revelando el impacto corrosivo del autoritarismo en la adolescencia y en la
sociedad que lo reproduce.
En
conclusión, la novela, La ciudad y
los perros de Mario Vargas llosa, reafirma que el Colegio
Militar constituye un sistema autoritario, capaz de quebrar la libertad y la
dignidad de los cadetes, a lo largo de la obra, la deshumanización, el
autoritarismo y la opresión de la libertad se consolidan como los pilares que
mantienen esta estructura represiva. Frente a ello, la novela nos recuerda la
urgente necesidad de cuestionar toda institución que legitime el abuso de poder
y normalice la violencia, pues ninguna formación puede justificarse si
sacrifica la humanidad de quienes la integran. ¡Es imperativo no callar ante
modelos que destruyen, en lugar de educar!
Referencias:
Mata, M.
(2022). La masculinidad hegemónica dentro de un ambiente represivo: La
ciudad y los perros de Mario Vargas Llosa. Acta Poética, 43(2), 178–207.
https://doi.org/10.19130/iifl.ap.2022.2.178x270s7
Montero,
V. (2024). La “adolescencia radical” en La
ciudad y los perros de Mario Vargas Llosa. https://www.academia.edu/RegisterToDownload/academicWelcomeFlow/primaryOccupation?redirect_path=%2F19153329%2FInvestigacic3b3n_de_la_ciudad_y_los_perros_de_mvll_1
Salazar, S.
(1996). La ideología militar en la educación de los adolescentes a través
de la novela La ciudad y los perros de Mario Vargas Llosa Tesis
de licenciatura, Universidad Nacional Autónoma de México.
https://repositorio.unam.mx/contenidos/la-ensenanza-de-la-redaccion-a-no-hispanohablantes-269091?c=Vp19gP&d=false&q=\*:
\*&i=5&v=1&t=search_0&as=0
Vargas,
Ll (1963). La Ciudad y los perros.
https://www.guao.org/sites/default/files/biblioteca/La%20ciudad%20y%20los%20perros%20Vargas%20LLosa.pdf
.jpg)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario