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sábado, 6 de diciembre de 2025

EL MALTRATO INFANTIL LATENTE EN “LOS GALLINAZOS SIN PLUMAS”

 


¿Hasta cuándo los niños tendrán que cargar con injusticia y sufrimiento, siendo víctimas de una sociedad que normaliza la explotación y la violencia? Esta pregunta abre la reflexión sobre una realidad que, aunque dolorosa, sigue presente en distintos contextos sociales. Julio Ramón Ribeyro (1929–1994), escritor peruano, estudió Letras y Derecho en la Universidad Católica del Perú y posteriormente en Europa. Se desempeñó como narrador y diplomático, y es considerado uno de los cuentistas más importantes de la literatura latinoamericana. Su obra se caracteriza por retratar la marginalidad, la pobreza y las injusticias que afectan a los sectores más vulnerables. Entre sus relatos más reconocidos se encuentra Los gallinazos sin plumas, publicado en 1955. Este texto aborda la explotación infantil y la violencia familiar en un entorno marcado por la pobreza extrema.

La explotación infantil es una realidad que se refleja en múltiples obras literarias y testimonios sociales. En el relato se observa cómo “Don Santos explota a sus nietos para obtener una retribución” (Serrano, 2020, párr. 4). Esta situación muestra la crudeza de un sistema en el que los niños son utilizados como mano de obra, perdiendo su derecho a la infancia. El hecho de que un abuelo, figura que debería proteger, se convierta en explotador, evidencia la normalización de estas prácticas en contextos de pobreza, La explotación infantil no solo les roba la niñez, sino que perpetúa un círculo de desigualdad y sufrimiento. Esta realidad se muestra en la narración en el siguiente hecho: “tenía el pie hinchado, no obstante, lo cual prosiguió su trabajo” (Ribeyro, 2021, p.3), se revela la presión que obliga a los niños a continuar trabajando aun en condiciones de dolor físico. Este ejemplo refleja la falta de alternativas y la indiferencia social frente a la vulneración de sus derechos. Surge entonces la pregunta: ¿qué responsabilidad tiene la sociedad al permitir que un niño trabaje en condiciones que atentan contra su salud y dignidad?

La violencia es otro aspecto que destruye la infancia. “El maltrato en los niños, ejercido para satisfacer las necesidades de otros” (Torres et al., 2024, párr.3), muestra cómo la agresión física y emocional se convierte en un medio de control y descarga de frustraciones. Este tipo de violencia no solo daña el cuerpo, sino que también quiebra la confianza y la seguridad emocional de los niños. En la obra se describe: “Los golpes comenzaron a llover-. ¡A levantarse haraganes! … ¡Esto se acabó! ¡De pie!” (Ribeyro, 2021, p.6). Aquí se observa cómo el castigo físico se utiliza como método de disciplina, imponiendo miedo en lugar de respeto. La violencia familiar perpetúa generaciones enteras de sufrimiento y desigualdad, dejando huellas profundas que acompañan a los niños en su vida adulta. La infancia, que debería ser un espacio de cuidado y protección, se convierte en un escenario de miedo y dolor.

La pobreza extrema también marca la vida de los niños, “limitando sus oportunidades y condenándolos a la marginalidad. La desigualdad de oportunidades” (Olivos, 2017, párr.3) refleja cómo la falta de acceso a educación, salud y desarrollo perpetúa un ciclo de exclusión. No se trata solo de carencias materiales, sino de una negación sistemática de un futuro digno. En el relato se menciona que “Efraín y Enrique pronto… formaron parte de la extraña fauna de esos lugares” (Ribeyro, 2021, p.3). Esta metáfora deshumaniza a los niños, mostrando cómo la pobreza los convierte en seres invisibles para la sociedad, obligados a adaptarse a ambientes hostiles que les roban su infancia. Ante esta realidad, la cuestión fundamental es: ¿qué mecanismos reales existen para que los niños pobres puedan escapar de la marginalidad y acceder a oportunidades que les permitan transformar su vida?

En conclusión, la explotación infantil en la sociedad se manifiesta a través de la violencia familiar y la pobreza, perpetuando un círculo de sufrimiento y desigualdad. La obra de Ribeyro evidencia de manera cruda y poderosa estas tres realidades que atraviesan muchos niños: la explotación infantil, la violencia familiar y la pobreza extrema. La importancia de este relato radica en que expone cómo la pobreza no es solo una carencia material, sino una fuerza que deshumaniza a los niños, convirtiéndolos en seres invisibles para la sociedad y obligados a adaptarse a ambientes hostiles que les roban su infancia. Esta situación de marginalidad y sufrimiento, ejemplificada en el hecho de que un abuelo se convierta en explotador, evidencia la normalización de estas prácticas en contextos de miseria.

REFERENCIAS

Olivos, S. (2017). Crítica: Gallinazos. Oficio Crítico. https://eloficiocritico.blogspot.com/2017/12/critica-gallinazos.html

Ribeyro, J. (2021). Los gallinazos sin plumas. Editores impacto cultural.

Serrano, J. (2020). Americanismos en “Los gallinazos sin plumas” de Julio Ramón Ribeyro. https://revistas.apl.org.pe/index.php/boletinapl/article/view/298/1016

Torres, D.  C. Torres, L. Guerrero, N. (2024). El maltrato infantil en la obra “Los gallinazos sin plumas” de Julio Ramón Ribeyro. https://www.lectura-abierta.com/el-maltrato-infantil-en-la-obra-los-gallinazos-sin-plumas-de-julio-ramon-ribeyro-no-somos-objetos/

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